About Polska

jueves, noviembre 05, 2009 / Publicado por Óremiriël / comentarios (4)

Bien, procedo a crear un mini-relato de toda mi aventura polaca, para que os hagáis una idea (nunca me sentó tan bien dormir tan pocas horas :D A día de hoy aún no he recuperado esas horas de sueño perdidas, aún no he tenido el momento. Últimamente no sé cómo me las arreglo pero no tengo tiempo ni para respirar apenas.)


Veamos:

Día 1: Llegada

Salí de casa a eso del mediodía, cogí mi primer avión del día y me fui hasta Londres, donde (con el tiempo justo por culpa de esas cooolas enormes) cogí el segundo avión. Londres es uno de los sitios que más aborrezco para esto del control aéreo. Son unos tiquismiquis. Aún recuerdo horrizada cómo me hicieron descalzarme (dos veces, para el control y después del control) y tener que caminar por aquel suelo guarro-asquero-vete-tu´-a-saber-con-qué-infecciones. Menos mal que llevaba calcetines (que cojan ellos la mierda xD). Ahora ya por previsión pregunto directamente si me descalzo, y tienen una zona como acolchadilla para pisar. Además, al menos los que me tocaron a mí fueron super majos. Les pregunté por una tienda de maquillaje (ya sabéis que es una pasión) y él, de género masculino, parecía estar al tanto, me dijo que también había otra jajaja, un cielo. O no sé, tal vez fueran mis ánimos, que me hacían verlo todo de color de rosa; o simplemente el hecho de estar más relajada.

Llegué a Polonia a eso de las 21:30. Por supuesto el reencuentro con Mónica peliculero total. Abrazaos, muestras varias de efusividad, "ay no me creo que estés aquí"- "ay, no me creo que esté aquí". Mónica, como no podía ser de otra manera (comparándola con el personaje de la serie de televisión) ya lo tenía todo preparado: ya me había comprado todos los billetes necesarios para ir hasta su casa - recordemos además que yo aún no había cambiado los euros a la moneda local, porque saldría más barato cambiarlos allí, y que a esas horas de la noche no había nada abierto.

Lo curioso es que en ningún momento me sentí como una foránea, como una turista más; sino que me sentí como si simplemente hubiera cogido un autobús de unas dos horas para ver a una amiga. Desde el momento que puse un pie en el aeropuerto, me sentí como una más en "mi casa" (además, los uniformes que lleva la policía allí son...eh.. mucho más estimulantes que los que se llevan por aquí xD-información extra.)

Y en el trayecto del aeropuerto a su casa (oh sí, allí aún tienen tranvías ^^*, que no sé por qué los quitaron, son mucho más rápidos y eficientes que los autobuses. De todas maneras allí en general el transporte funciona bastante bien, al menos desde mi experiencia en tren y tranvía y en ese lugar en concreto.) me contó detalladamente los planes que había hecho para toda la semana. Y empecé a acojonarme ese mismo día, porrque, señores y señoras, nosotros somos allí como los suecos para nosotros. Una novedad. Lo exótico. (Oye, y en pequeñas dosis, como me pasó a mí, es gratificante, muahaha). Porque no sólo me contó que había hablado con un amigo de ella para que fuera mi Guardaespaldas en una fiesta, para que cuidara de mí "porque era muy obvio que soy extranjera" (¿qué pasa? ¿tanto furor causamos? ¿me van a atacar esas mentes calenturientas en medio de la pista? ¿dónde me he metido????), sino que previamente a la salida al pub de esa misma noche, iba a haber una pequeña fiesta en su casa de unos amigos de ella, que estaban emocionadísimos con ver a una "española", que nunca habían visto a una y era algo muy curioso, una española yendo a Polonia.... en fin... Le pregunté a Mónica si había puesto sobreaviso a sus amigos, para advertirles que yo no soy como Penélope Cruz precisamente, que seguro que esperaban encontrase a la típica morenaza y luego se llevarían un chasco...

Al final pude cenar tranquila con Mónica en la cocina (sí, hasta me había hecho la cena y todo ^^*) mientras los amigos se quedaron en el salón junto con la compañera de piso de Mónica. Es que, tal como lo planteo, y el furor que causaba mi nacionalidad, temí que tuviera que cenar con unos cuantos pares de ojos observándome.

Y los amigos se quedaron en dos amigas, (aunque a efectos prácticos una, que fue muy simpática y la que habló, porque la otra practicamente no abrió la boca en todo el tiempo. Además esta chica precisamente había estado de Erasmus en España; hubo tema de conversación :D) y dos amigos de ellas, que Mónica ni siquiera conocía. Y que también eran la alegría en persona. Vamos, que si no hubiera sido por .. llamémosla E Punto (de Encantadora) aquello hubiera sido como un cementerio. (Luego también me enteré de que había una razón secundaria, algo de mitchmaking entre uno de los chicos y otra chica cuya identidad no revelaré, ante todo la intimdad, que soy una señorita xD, para que se conocieran).

Luego pusimos rumbo al pub, donde nos encontramos a más amigos de Mónica, como Cenicienta (porque según Mónica, pasa de un aspecto diario de universitaria aplicada a femme fatal-guapísima by the way- xD. Muy maja también). Fue una lástima no llevar la cámara, porque la decoración del sitio, en plan cabaña del monte de película hollywoodiense lo merecía. No fue de las mejores fiestas (comparado con lo vino después), pero como aperitivo no estuvo mal. También descubrí que en ese sitio, además de alcohol y bailes variados, también servían de comer (había restos olorosos de cebolla por las mesas); y que gente borrachuza y que se sube a bailar por las mesas hay por todos los lados (sí, no os creaís que idealizo el extranjero ¿eh?)

Y después de todo un día de viajes, aviones, fiestas y más traslados (estaba en un sitio un poco alejado), yo seguía más fresca que una lechuga (la falta de horas de sueño me pasarían factura más adelante xD).


Día 2: Amnesia

La verdad, no recuerdo qué hicimos al día siguiente. Iba a decir que pasear por la ciudad, pero no, eso fue al otro día, el tercero. Bueno, sé que dormimos y tal, pero no tengo recuerdos más allá. Acabo además de comprobar las fotos, y no, no tengo nada. ¿Salimos tambié ese día de fiesta? No me acuerdo. Tengo un lapsus de un día. No sé, supongo que nos quedamos en casa charlando las tres y descansando.

Día 3: La Ciudad Día 2: La Ciudad

También dormimos la mañana y..... ¡ahh! ¡¡que me acabo de acordar!!! ¡Que me equivoqué yo! Es que conté un día de más, lol. Bien, ahora sí que me concuerda todo. Nos levantamos tarde, había que reponer fuerzas, y a eso de media tarde nos acercamos al centro de la ciudad. No sé cómo explicar lo que sentí. Mientras por un lado se me caía la baba con aquella arquitectura tan bonita (y eso que está reconstruidos, porque la Segunda Guerra Mundial dejó huella), mi vena paparazzi estaba en pleno apogeo y no podía descolgarme de la cámara.

Mientras estábamos en lo que sería nuestro equivalente a la Plaza Mayor, se nos acercó un señor mayor. "Peligro, peligro" decían las alarmas. Pobre, se ve que tenía ganas de hablar con alguien y el médico estaba cerrado. Nos cogió por banda y no nos soltó en un buen rato. Empezó a sacar fotos antiguas de su cartera y a hablarnos de su vida. Pero la peor parte se la llevó Mónica; yo al menos no lo entendía. Aunque al enterarse que era española nos empezó a contar que un amigo de él se alisto para ayudar a España en la Guerra (supongo que la Civil) y tatareó el "Y viva España" (sólo eso, no os emocionéis). Mónica de vez en cuando me traducía, haciendo un resumen con una palabra. Luego la pobre desistió.

La verdad es que me dió un poco de pena el señor mayor, hay personas que me transmiten nostalgia y melancolía; y aún más cuando como él empieza a sacar fotos antiguas rememorando una vida pasada. Aunque cuidado a primera vista, se le veía un poco dejado; tal vez ya no tenía a nadie que le cuidara o simplemente con quien hablar.

Quedamos tan entumecidas y frías por estar tanto tiempo paradas, que volvimos a casa. Además ya había anochecido.

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