Happy Birthday to me

jueves, julio 06, 2006 / Publicado por Óremiriël /


Por extraño que les resulte a aquellos que posean una magnífica memoria, se me pasó por completo que era mi cumpleaños.

Sí, es lo que tiene estar en otro país de "vacaciones", no sabes en qué fecha estás, ni el día, ni nada. Si a esto se le suma una memoria digna de un micro-plancton, la mezcla puede resultar explosiva para mantener los contactos sociales.

Lo curioso es que me acuerdé un par de dias antes (se lo comentas a la familia con la esperanza de que no sean tan tacaños y hagan algo), pero cuando realmente llega el día de tu cumpleaños lo vives como si fuera otro cualquiera allí.

Tal vez respondieron a que a mi llegada sólo les regalé la gratitud de acogerme, con darme una pequeña tarta (aunque un nombre más apropiado sería pequeño bizcocho para una persona y gracias).

El motivo de no llevarles nada fue debido , primero de todo, porque al final se me olvidó; y después, porque consideré que ya era suficiente con pagarles 102 libras por semana -lo que supone unos 153€ cada semana-teniendo en cuenta que también había que pagar a la escuela bastante, más el viaje hasta allí que suele correr por tu cuenta y todos los gastos que realices durante tu estancia.

Ahora la verdad que recomiendo llevar al menos un pequeño detalle, aunque sólo sea por quedar bien. Los españoles solemos llevar aceite de oliva, aunque visto como se está poniendo el tema ahora-con razón lo llaman oro líquido- no creo yo que importe que les lleves uno de peor calidad (de todas formas no creo que lo aprecien, están acostumbrados a cocinar con margarina y porquerías de esas).
[Nota: lo de peor calidad me refiero a que no sea una buena marca de virgen extra, que es lo que yo suelo utilizar. Ahhh, que suerte tienen los que viven al Sur, tienen muchas marcas que nosotros desconocemos y son mejores, eso sin contar conque algunos tienen la suerte de hacerlo ellos mismos]

La tarta, la verdad que era rara. Era un pequeño bizcocho de zanahoria y no sé que más. Aunque se apreciaba bastante industrial, la verdad que sabía bien (lo que no mata, engorda). Eso sí, siendo mi cumpleaños me tocó a sólo un trozo, porque aquel minúsculo pastel hubo que compartirlo con otras 5 personas (al menos el trozo de los niños era más pequeño).


Tampoco se les puede criticar, no estaban obligados a comprarme una tarta de cumpleaños, y para lo que se suele decir de los ingleses, ellos fueron muy amables.

Lástima de no tener ninguna imagen de recuerdo, la foto soplando las velas es una tradición.

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