Por si a alguien le interesa (porque veo que en estos momentos la decadencia de las lecturas de mi blog están alcanzando unos límites insospechados), después del bajón de los primeros días, ya estoy bastante mejor. Y sí, ya ha habido fiestas erasmus de alcohol en sangre y borracherías.
Pero bueno, regresemos al principio.
El viaje. No sé por qué, pero cometí la locura de viajar con compañías aéreas de bajo coste. Nunca máis. Realmente, no merece la pena cuando vas a llevar mucho equipaje. Pasé bastantes problemas haciendo la maleta, sabiendo que tendría que pagar por cada kilo de más, logré reducir bastante el peso inicial de la maleta, pero dejando muchas cosas fuera, lo que para alguien como yo que sufre el síndrome de Paris Hilton (ya explicare un día en qué consiste este nuevo desvarío mental acuñado por mí) es horrible. Me he traído sólo cuatro cosas para vestirme, y como necesito lavar todos los días la ropa (para no ir oliendo por ahí a humanidad) es realmente imposible.
En fin. Para mirar las escalas de mi vuelo, empecé por el final: a qué aeropuerto de Irlanda iba a llegar. Cerca de donde estoy hay un aeropuerto secundario a sólo media hora en coche. Sabiendo que iba a ir muy cargada, y después de la experiencia del año pasado, con el palizón de cinco horas en autobús desde el aeropuerto hasta la casa de mi host-family me decidí por ello. Bien, a este aeropuerto secundario llegan muy pocos vuelos. Uno de ellos desde UK, pero con muy poca frecuencia: dos veces al día, de madrugada y por la tarde. Bien, saliendo desde el aeropuerto A, que es el más cercano a mi casa, puedo llegar al aeropuerto C de UK, pero el horario no me coincidía: llegaría a UK cuando el vuelo de la tarde hasta D (Irlanda) ya había salido, por lo que tendría que esperar a las seis de la mañana a que saliera el siguiente vuelo. Definitivamente, esa opción estaba descartada, me negaba a pasarme tantas horas en el aeropuerto, y la opción de coger un tren e ir a Londres como me dijo la becaria de RI tampoco me convencía:ya había estado, no tenía muchas ganas de volver y aún así eran muchas horas para estar sola; como ser humano necesito mis horas de sueño.
Así que me tocó indagar y buscar por otros aeropuertos cercanos. Por fin ví que si salía del aeropuerto B (a unas dos horas o algo más en coche desde mi casa) con un vuelo a las once de la mañana, podía llegar con tiempo de sobra al aeropuerto C para coger el vuelo que me llevaría a D. Luego coger un taxi, pagar los 25€, et voilá!.
Ays, si las cosas fueran así de sencillas. Como las compañías aéreas de bajo coste abren la facturación unas dos horas antes, tendría que salir de madrugada de casa para estar en B a las 8.50, así que me quedé a dormir en un hotel al lado del aeropuerto B para poder ir tranquilamente a la mañana siguiente.
Nervios a la hora de facturar. ¿Cuánto tendré que pagar? ¿Me dejaran llevar el equipaje de mano?. Con esta primera compañía de bajo coste, llamémosla X no hubo mucho problema: te dejan llevar gratuitamente hasta 20kg de equipaje facturado, y de mano no hay límite. Bien, primera prueba superada.
Segunda compañía, Y, se acercan mis temores: no sólo bajan el límite a 15 kg, sino que el equipaje de mano sólo puede pesar 10kg. Sabía que en casa el equipaje me pesaba, entre el portátil y otras cosas, unos 9kg, a los que le había que añadir los bocatas y demás habituallamiento. Como un bocata, no sólo porque así me baja un poco el peso, sino porque con los nervios y demás, a esas horas ya apretaba el hambre. Antes de ir a facturar me las apaño para sacar mi guía de viaje, que debe de pesar unos quinientos gramos, y meterla entre el anorás y la chaqueta que llevaba colgados del carrito. Tantas molestias para nada, sólo me miró la mochila y me preguntó que si sólo facturaba un bulto. En fin.
Temía también los controles de Londres, ya sabemos lo tiquismiquis que son estos anglosajones para las cosas de seguridad (¿alguien ha visto un enchufe en un baño??), pero nada, sacando el portátil y la bolsita con los plastiquitos no hay mayor problema. Te hacen quitarte los zapatos para analizarlos también (no quiero ni pensar en lo limpia que estará la moqueta por la que te hacen caminar). Pero al menos te dan las bolsitas para los líquidos de forma gratuita, y tienen un espacio reservado para que puedas meter cosas en las maletas para facturar si lo necesitas.
Llegada al aeropuerto C. Sabía que era pequeño ,porque era secundario, pero dios mío, hasta el de Menorca parace un macro-aeropuerto comparado con éste. Los de la resi, llamándome todo el rato para controlar a qué hora iba a llegar (es que ellos cierran a las cinco, y claro, yo llegaba hacia las seis, y como me recordó el señor de la oficina "es muy tarde y hace una hora que tendría que estar en casa..."-se siente, tengo que enterarme bien de lo que firmo).
Y... más en una segunda parte, que me estoy cansando de escribir y mi cerebro ya no dá pa más.
Etiquetas:
Irlanda
Pero bueno, regresemos al principio.
El viaje. No sé por qué, pero cometí la locura de viajar con compañías aéreas de bajo coste. Nunca máis. Realmente, no merece la pena cuando vas a llevar mucho equipaje. Pasé bastantes problemas haciendo la maleta, sabiendo que tendría que pagar por cada kilo de más, logré reducir bastante el peso inicial de la maleta, pero dejando muchas cosas fuera, lo que para alguien como yo que sufre el síndrome de Paris Hilton (ya explicare un día en qué consiste este nuevo desvarío mental acuñado por mí) es horrible. Me he traído sólo cuatro cosas para vestirme, y como necesito lavar todos los días la ropa (para no ir oliendo por ahí a humanidad) es realmente imposible.
En fin. Para mirar las escalas de mi vuelo, empecé por el final: a qué aeropuerto de Irlanda iba a llegar. Cerca de donde estoy hay un aeropuerto secundario a sólo media hora en coche. Sabiendo que iba a ir muy cargada, y después de la experiencia del año pasado, con el palizón de cinco horas en autobús desde el aeropuerto hasta la casa de mi host-family me decidí por ello. Bien, a este aeropuerto secundario llegan muy pocos vuelos. Uno de ellos desde UK, pero con muy poca frecuencia: dos veces al día, de madrugada y por la tarde. Bien, saliendo desde el aeropuerto A, que es el más cercano a mi casa, puedo llegar al aeropuerto C de UK, pero el horario no me coincidía: llegaría a UK cuando el vuelo de la tarde hasta D (Irlanda) ya había salido, por lo que tendría que esperar a las seis de la mañana a que saliera el siguiente vuelo. Definitivamente, esa opción estaba descartada, me negaba a pasarme tantas horas en el aeropuerto, y la opción de coger un tren e ir a Londres como me dijo la becaria de RI tampoco me convencía:ya había estado, no tenía muchas ganas de volver y aún así eran muchas horas para estar sola; como ser humano necesito mis horas de sueño.
Así que me tocó indagar y buscar por otros aeropuertos cercanos. Por fin ví que si salía del aeropuerto B (a unas dos horas o algo más en coche desde mi casa) con un vuelo a las once de la mañana, podía llegar con tiempo de sobra al aeropuerto C para coger el vuelo que me llevaría a D. Luego coger un taxi, pagar los 25€, et voilá!.
Ays, si las cosas fueran así de sencillas. Como las compañías aéreas de bajo coste abren la facturación unas dos horas antes, tendría que salir de madrugada de casa para estar en B a las 8.50, así que me quedé a dormir en un hotel al lado del aeropuerto B para poder ir tranquilamente a la mañana siguiente.
Nervios a la hora de facturar. ¿Cuánto tendré que pagar? ¿Me dejaran llevar el equipaje de mano?. Con esta primera compañía de bajo coste, llamémosla X no hubo mucho problema: te dejan llevar gratuitamente hasta 20kg de equipaje facturado, y de mano no hay límite. Bien, primera prueba superada.
Segunda compañía, Y, se acercan mis temores: no sólo bajan el límite a 15 kg, sino que el equipaje de mano sólo puede pesar 10kg. Sabía que en casa el equipaje me pesaba, entre el portátil y otras cosas, unos 9kg, a los que le había que añadir los bocatas y demás habituallamiento. Como un bocata, no sólo porque así me baja un poco el peso, sino porque con los nervios y demás, a esas horas ya apretaba el hambre. Antes de ir a facturar me las apaño para sacar mi guía de viaje, que debe de pesar unos quinientos gramos, y meterla entre el anorás y la chaqueta que llevaba colgados del carrito. Tantas molestias para nada, sólo me miró la mochila y me preguntó que si sólo facturaba un bulto. En fin.
Temía también los controles de Londres, ya sabemos lo tiquismiquis que son estos anglosajones para las cosas de seguridad (¿alguien ha visto un enchufe en un baño??), pero nada, sacando el portátil y la bolsita con los plastiquitos no hay mayor problema. Te hacen quitarte los zapatos para analizarlos también (no quiero ni pensar en lo limpia que estará la moqueta por la que te hacen caminar). Pero al menos te dan las bolsitas para los líquidos de forma gratuita, y tienen un espacio reservado para que puedas meter cosas en las maletas para facturar si lo necesitas.
Llegada al aeropuerto C. Sabía que era pequeño ,porque era secundario, pero dios mío, hasta el de Menorca parace un macro-aeropuerto comparado con éste. Los de la resi, llamándome todo el rato para controlar a qué hora iba a llegar (es que ellos cierran a las cinco, y claro, yo llegaba hacia las seis, y como me recordó el señor de la oficina "es muy tarde y hace una hora que tendría que estar en casa..."-se siente, tengo que enterarme bien de lo que firmo).
Y... más en una segunda parte, que me estoy cansando de escribir y mi cerebro ya no dá pa más.



3 comentarios:
Con tanto lio de viaje me quitas las ganas de ser una futura erasmus yo también, asi que espero que en proximas actualizaciones la cosa mejore!
Un beso!
Na muyer,esto fue sólo el principio, la cosa ha mejorado, pero ultimamente tengo una galvana que pa qué.... y siempre hay alguna fiesta a la que ir....tovía tengo que pasarles fotos a mis padres.. pero no hay ganas..
Sweet nothing **
Siis te comprendo. Mi viaje de vuelta fue amargante. Me puse a maldecir a todos los ingleses, diciendo que estaban enfermos porque solo dejaban llevar una bolsa de equipaje de mano y yo llevaba nada más y nada menos que tres, véase: mochila con portatil y demás para que la maleta solo pesase 20kg; bolso con cartera, movil, comida etc; bolsa con regalos frágiles. Al final conseguí colarlos y pasé bien por el control. Eso si, a una amiga le vaciaron la mochila, que estaba super llena y todo colocado en plan tetris. Nueva maldicion para los ingleses. Espero que los irlandeses sean mejores personas...
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