Cough cough

domingo, octubre 21, 2007 / Publicado por Óremiriël / comentarios (3)



Toy malina. Me he pasado todo el día sin apenas poder pronunciar una palabra.

Este clima me está matando, porque desde que llegué aquí, hace algo más de un mes, siempre he tenido algo. No sólo por las migrañas que pasé la semana pasada, ya llevo una semana encontrándome mal, con un atasco de mocos impresionante, los primero días además con llorera en los ojos, y cuando fui a ver a la enfermera de la universidad, justo ese día no tenia dolor de garganta.

Pero queridos amigos, esta no es la primera vez que ando así maluca. Nonono, ya al poco de llegar me empecé a encontrar mal, no mucha importancia, algo vírico, pero es que se está empezando a alargar, y en estos momentos, cada vez que toso me salen unas flemas que las podría utilizar como arma de destrucción masiva, ¡ja! que me intenten atracar, les iba a lanzar un ataque vírico como para pasarse un mes en cama.

Ah, vete al médico me direis. Si sí. Aquí primero tienes que pasar el vistazo de la enfermera de la Universidad (a quien a partir de ahora la llamaremos la No-enfermedad alias "notienesnadaessolounvirusyhayqdejarlopasar"), que es quien decide si estás lo suficiente grave como para ir al médico o no. A ella acudí la primera vez que me empecé a encontrar mal, mirar lo que se dice mirar no hizo mucho, ella te suelta un "No tienes nada. Es sólo un virus. Lo único que puedes hacer es quedarte en casa y esperar que pase, no hay nada que hacer." ¿Que te duele un músculo del pie y apenas puedes caminar? "No, eso tampoco es nada, déjalo reposar, cómprate una bici y así no tienes que utilizar el pie para irte a la Universidad".

Pero como el ser humano es el único que tropieza tres veces con la misma piedra, yo cabezona volví esta segunda vez, con la esperanza de que me recetase algo, unas pastillas o algo, no sólo por la cuestión de que me ahorraba el pagarlas íntegramente en la farmacia, si no porque tampoco tenía muy claro cuáles comprar. Mismo discurso de siempre:

-"ya te lo dije la otra vez que viniste, esto es vírico y no puedes hacer nada, deja que pase, y además ahora parece que estas mucho mejor.

- Pero tendrá morro la tía ésta. Ya bueno, pero yo quiero tomar unas medicinas, para sentirme mejor y que se me pase rápido.

-Pues vete a la farmacia, allí te recomendarán algo, es que hay tantas marcas, seguramente te dirán ésta-tal o esta-tal-cual-otra.

Aghs. Fui a la farmacia, he estado una semana unas pastillas maravillosas que además incluye vitamina C, y que se supone que ye pa tó. Sigo sin mejorar. Mañana volveré. Como si tengo que hacer acampada. Yo no me moveré hasta que no me dé cita con el médico. Ahora cruzaré los dedos para que no sea otro cantamañanas como ella.

Anexo: Al día siguiente me encontré por la Universidad a otras dos chicas españolas, echando pestes de la enfermera. Resulta que a una de ellas le dolía una muñeca, le parecía que era algo muscular, pero quería asegurarse.

Mirar. Tocar-¿te duele?-Diagnóstico : "No es nada. No escribas con esa mano". Ya está. Así acaba una dura consulta de ese día.

¡Aghs, maldita burocracia! ¡Y malditos médicos que no hacen más que pasar de ti! Qué cruz, no me libro de ellos ni en el extranjero.







Pd: rogaría abstenerse de comentarios tipo " lo que necesitas es echarte un novio pa curarte", mi compañera de piso fue más rápida que vosotros xD

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Maldito Lunes

lunes, octubre 08, 2007 / Publicado por Óremiriël / comentarios (2)

Lunes 1- vuestra incomprendida reportera 0.

En la incesante batalla que vengo librando contra los lunes, hoy me ha ganado. He tenido días buenos, malos, regulares y comme si-comme ça, pero lo de hoy clama el cielo.

¿Que cuál ha sido mi día?- A continuación un breve resumen:

  • El despertador debería de haber sonado a las 7.30, pero no lo siento hasta las 7.45 (por eso de que se repite cada x minutos por si acaso, bendito invento) y yo necesito al menos mis cinco minutejos para levantarme.
  • Tengo que ir corriendo al baño, porque a ese ritmo no me da tiempo llegar a clase (desde la residencia hasta la Uni son unos 30-40 min caminando, ahora que tengo bici me lleva la mitad de tiempo, pero aún así es mucho tiempo, y tengo que desayunar bien fuerte para afrontar el largo camino cuesta arriba, pero además no puedo desayunar justo antes de bajar a coger la bici, que luego pasa lo que pasa, me entran náuseas embaraciles). Me intento poner las lentillas. Primer ojo: correcto y a la primera. Segundo ojo: no hay manera. Después de 10 min lo dejo por imposible y voy corriendo a desayunar, mediociega, ir con sólo una lentilla no es muy bueno.
  • Me zampo el desayuno a toda velocidad sabiendo que son ya las 8.20 y aún me tengo que vestir, peinar y, poner la otra lentilla.
  • No hay tu tía con la lentilla, hoy tiene el día espeso, no quiere y punto.
  • Por fin, después de diez minutos peleándome con ella consigo ponerla.
  • Salgo muy, muy tarde de la resi. La clase empieza a las 9.00 y son las 8.50
  • A medio camino tengo que parar para meterme los pantalones por dentro de los calcetines. (Si vale, sera cutre, pareceré Steve Urkel o como se diga, pero mejor que anden tropezando en la catalina y la cadena y se me pongan guarros de grasa
  • Otra parada para guardar el abrigo en la cartera, que me está dando mucho calor y no quiero llegar más sudada de la cuenta.
  • A medio camino me empiezo a fijar que ¡horor! el guardabarros delantero que ya se empezó a aflojar el otro día no parece aguantar tanto como yo esperaba.
  • Empiezo a echar maldiciones y cagarme en todo cuando veo que, efectivamente, según las Leyes de Murphy, cuando parece que la cosa no puede empeorar más, lo hace. Para mi desesperación, el guardabarros se suelta y tengo que meterlo en la maleta. Al menos queda disimulado.
  • Llego a la Universidad a eso de las 9.15 , pero desde el momento en el que perdí el guardabarros ya había decidido que iba a pirar esa primera clase: ya había llegado tarde el otro día y no estaba yo de humor pa ná. Al final tanto apurón pa ná.
  • Me quedo fuera tomando el fresco e intento relajarme un poco, porque, como decía una amiga mía "necesito matar paisanitos". Tengo clases de 9 a 5. Preveo un día muy, muy largo.
  • Me entran ganas de ir al baño, pero el más cercano está cerrado. Mierda.
  • Mientras hago tiempo hasta la siguiente hora ( pero tiempo bien aprovechado porque estaba adelantando deberes que ya debería de haber hecho) me encuentro con el profesor de la primera hora(por lo que se ve hoy acabaron antes) , que me dedica una sugestiva mirada de "¿qué haces aquí?¿por qué no has ido a mi clase?" por suerte en ese momento otra alumna que pasaba por allí se puso a hablar con él.
  • Me entregan corregida mi traducción inglés francés. La profesora dice que muy bien que he hecho un gran esfuerzo, pero que quieres que te diga, sacar un trece sobre veinte no me motiva mucho (y estas traducciones cuentan para la nota final).
  • Salgo de clase y veo que ha llovido. Mierda otra vez, porque no me he traido el chubasquero y los pantalones de plástico para ir en bici mientras llueve.
  • Estoy de un humor de perros. Intento poner una sonrisa cuando la gente me saluda, pero qué quereis que os diga, lo único que me apetece decir es algo así como "¡mal rayu te parta!. ", pero no quiero pagarlo con los otros erasmus, así que me guardo mi mal humor sólo para mi, aunque intento mantener conversaciones cortas de monosílabos, la cosa no da pa mucho más.
  • Para contribuir a mi estado de ánimo, tengo que ir a la clase que he marcado con una X porque: a) es un coñazo. b) como falté los primeros días (decisiones de última hora) no tengo muy claro de qué va. c) no hay quien entienda al profesor. Me pregunto si realemnte tendrá claro que la mitad de los cuatro gatos que vamos a su clase somos Erasmus. d) la mezcla mortal de "caca de asignatura+ profesor ininteligible con ritmo monótono y cansino" = divagación de la mente total, me pongo a pensar en cualquier otra, asi que no me entero de la misa una media.
  • Terminamos la clase infumable una media hora antes ¿Pa qué vengo a clase?. Al menos me da tiempo a pasarme por la Unión de Estudiantes y apuntarme a un curso de defensa personal gratuito. (Algún día os hablaré de la Unión de Estudiantes y del espíritu de asociacionismo que invade estas tierras anglosajonas).
  • Una de las pocas asignaturas que parecen interesantes (Estudios Irlandeses) sólo sirve para recordarme que a) el profesor, definitivamente parece amanerado. (Sí, en estos momentos de bad mood, eso prevalece al "oh, qué bien habla este hombre, por fin alguien que entiende la palabra dicción" , "da gusto encontrar profesores que expliquen tan bien"o "qué narices me importa a mí sus preferencias sexuales". b) tengo que ponerme como una loca a hacer el pequeño trabajo de 2500 palabras para dentro de dos semanas sobre el período neolítico o mesolítico por estas tierras. Apasionante.
  • Tengo una hora libre para ingerir el amasijo de comida en que se ha convertido mi tupperware fiambrera con tanto meneo del bolso (supongo que de la bici, cuando no hacía más que venirse hacia adelante, facilitándome el pedealo...
  • Después de pasar casi una hora sola, me encuentro a un erasmus de mi grupo cuando sólo faltan cinco minutos para mi próxima clase. Me rio un poco de una anécdota.
  • Dos últimas horas de mi última clase. Sigo sin entender a los compañeros, otra mezcla explosiva de falta de vocalización y tono aún más bajo que el mío (increible pero cierto). Comunicación de otro Assesment. Un trabajillo más. Solo que este es mucho más serio, profundo, que requiere mucho más trabajo. Unas 2500-4000 palabrillas de nada más exposición y no se qué más porque aún no me ha quedado muy claro qué es lo que hay que hacer, pero además tengo que darme prisa porque no se puede repetir tema. Preguntas sobre el trabajo. Los compañeros preguntan algo, pero no entiendo ná, aunque eso sí, el profesor les responde cosas como "sí, sí, es eso" (¡Ayuda por favor!)
  • Más fotocopias para leer para preparar estos temas que se añaden al montón de hojas que todavía no he leído y debería haber hecho.
  • Espero en la biblioteca a que dos pazguatas terminen de mirar los blogs y demás de sus amiguitas, porque aquí los profesores cuelgan sus presentaciones en power-point en los ordenadores.
  • Me pongo a imprimir las hojas y, a pesar de haberlo marcado, NO me imprime a doble cara. Así que ahora tengo el doble de hojas, y la manía de que no quiero las hojas a una cara solo. (El otro día había funcionado perfectamente).
  • Después de una infructuosa búsqueda en la biblioteca (las lentillas no me daban para más) salgo. Los nubarrones negros anuncian más lluvia.
  • A algún g*** no se le ha ocurrido mejor cosa que poner su bici por delante de la mía. A ver, situémonos: farola o lo que sea (un poste pa amarrar la bici), mi bici en un lado, otra bici por delante mío; mientras, el otro lado sigue libre.Afortunadamente estaba con una chica erasmus de mi grupo que me ayudó a sacar la bici. El sillín esta mojado, pero el ir siempre provista de kleenex pañuelos de papel a veces tiene sus ventajas.
  • Empieza a llover. Afortunadamente ya estamos al lado de la residencia.
  • Llego a casa harta, hastiada y con la única esperanza de darme una ducha, meterme en la cama y esperar a mañana. (Además tiro por ahí el maldito guardabarros con el que he estado cargando todo el día. )

Definitivamente, odio los lunes.








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De viajes, llegadas, mudanzas y otras cosas

domingo, septiembre 16, 2007 / Publicado por Óremiriël / comentarios (3)


Por si a alguien le interesa (porque veo que en estos momentos la decadencia de las lecturas de mi blog están alcanzando unos límites insospechados), después del bajón de los primeros días, ya estoy bastante mejor. Y sí, ya ha habido fiestas erasmus de alcohol en sangre y borracherías.

Pero bueno, regresemos al principio.

El viaje. No sé por qué, pero cometí la locura de viajar con compañías aéreas de bajo coste. Nunca máis. Realmente, no merece la pena cuando vas a llevar mucho equipaje. Pasé bastantes problemas haciendo la maleta, sabiendo que tendría que pagar por cada kilo de más, logré reducir bastante el peso inicial de la maleta, pero dejando muchas cosas fuera, lo que para alguien como yo que sufre el síndrome de Paris Hilton (ya explicare un día en qué consiste este nuevo desvarío mental acuñado por mí) es horrible. Me he traído sólo cuatro cosas para vestirme, y como necesito lavar todos los días la ropa (para no ir oliendo por ahí a humanidad) es realmente imposible.

En fin. Para mirar las escalas de mi vuelo, empecé por el final: a qué aeropuerto de Irlanda iba a llegar. Cerca de donde estoy hay un aeropuerto secundario a sólo media hora en coche. Sabiendo que iba a ir muy cargada, y después de la experiencia del año pasado, con el palizón de cinco horas en autobús desde el aeropuerto hasta la casa de mi host-family me decidí por ello. Bien, a este aeropuerto secundario llegan muy pocos vuelos. Uno de ellos desde UK, pero con muy poca frecuencia: dos veces al día, de madrugada y por la tarde. Bien, saliendo desde el aeropuerto A, que es el más cercano a mi casa, puedo llegar al aeropuerto C de UK, pero el horario no me coincidía: llegaría a UK cuando el vuelo de la tarde hasta D (Irlanda) ya había salido, por lo que tendría que esperar a las seis de la mañana a que saliera el siguiente vuelo. Definitivamente, esa opción estaba descartada, me negaba a pasarme tantas horas en el aeropuerto, y la opción de coger un tren e ir a Londres como me dijo la becaria de RI tampoco me convencía:ya había estado, no tenía muchas ganas de volver y aún así eran muchas horas para estar sola; como ser humano necesito mis horas de sueño.

Así que me tocó indagar y buscar por otros aeropuertos cercanos. Por fin ví que si salía del aeropuerto B (a unas dos horas o algo más en coche desde mi casa) con un vuelo a las once de la mañana, podía llegar con tiempo de sobra al aeropuerto C para coger el vuelo que me llevaría a D. Luego coger un taxi, pagar los 25€, et voilá!.

Ays, si las cosas fueran así de sencillas. Como las compañías aéreas de bajo coste abren la facturación unas dos horas antes, tendría que salir de madrugada de casa para estar en B a las 8.50, así que me quedé a dormir en un hotel al lado del aeropuerto B para poder ir tranquilamente a la mañana siguiente.

Nervios a la hora de facturar. ¿Cuánto tendré que pagar? ¿Me dejaran llevar el equipaje de mano?. Con esta primera compañía de bajo coste, llamémosla X no hubo mucho problema: te dejan llevar gratuitamente hasta 20kg de equipaje facturado, y de mano no hay límite. Bien, primera prueba superada.

Segunda compañía, Y, se acercan mis temores: no sólo bajan el límite a 15 kg, sino que el equipaje de mano sólo puede pesar 10kg. Sabía que en casa el equipaje me pesaba, entre el portátil y otras cosas, unos 9kg, a los que le había que añadir los bocatas y demás habituallamiento. Como un bocata, no sólo porque así me baja un poco el peso, sino porque con los nervios y demás, a esas horas ya apretaba el hambre. Antes de ir a facturar me las apaño para sacar mi guía de viaje, que debe de pesar unos quinientos gramos, y meterla entre el anorás y la chaqueta que llevaba colgados del carrito. Tantas molestias para nada, sólo me miró la mochila y me preguntó que si sólo facturaba un bulto. En fin.

Temía también los controles de Londres, ya sabemos lo tiquismiquis que son estos anglosajones para las cosas de seguridad (¿alguien ha visto un enchufe en un baño??), pero nada, sacando el portátil y la bolsita con los plastiquitos no hay mayor problema. Te hacen quitarte los zapatos para analizarlos también (no quiero ni pensar en lo limpia que estará la moqueta por la que te hacen caminar). Pero al menos te dan las bolsitas para los líquidos de forma gratuita, y tienen un espacio reservado para que puedas meter cosas en las maletas para facturar si lo necesitas.

Llegada al aeropuerto C. Sabía que era pequeño ,porque era secundario, pero dios mío, hasta el de Menorca parace un macro-aeropuerto comparado con éste. Los de la resi, llamándome todo el rato para controlar a qué hora iba a llegar (es que ellos cierran a las cinco, y claro, yo llegaba hacia las seis, y como me recordó el señor de la oficina "es muy tarde y hace una hora que tendría que estar en casa..."-se siente, tengo que enterarme bien de lo que firmo).

Y... más en una segunda parte, que me estoy cansando de escribir y mi cerebro ya no dá pa más.

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